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Paraguay y la inversión climática: cómo convertir ventajas estructurales en proyectos de carbono de alta integridad

  • 19 ago
  • 5 min de lectura

El presidente Santiago Peña recibió recientemente al ministro del Ambiente y Desarrollo Sostenible, Rolando De Barros Barreto, para avanzar en una agenda que busca articular crecimiento económico, generación de empleo y protección de los recursos naturales.


El encuentro confirma una dirección clara: el Gobierno de Paraguay apuesta por los negocios sostenibles como herramienta para atraer inversión, generar valor y crear nuevas oportunidades. Para quienes ya están evaluando invertir en el país, es una señal importante.


Paraguay está entrando en una etapa decisiva para transformar su potencial natural, productivo y energético en una cartera de inversiones climáticas con impacto medible. El desafío ya no consiste solamente en demostrar que el país posee condiciones favorables, sino en convertir esas ventajas en proyectos técnicamente sólidos, financiables, trazables y alineados con estándares internacionales.


Los avances institucionales recientes reflejan una señal relevante para empresas e inversionistas: el país busca integrar crecimiento económico, competitividad, generación de empleo y protección ambiental. En este contexto, los mercados de carbono pueden movilizar capital hacia actividades que reduzcan o remuevan emisiones, siempre que los resultados sean adicionales, cuantificables y verificados



Una ventaja que combina recursos, producción y marco institucional


Paraguay reúne una combinación poco frecuente: disponibilidad de recursos forestales y agrícolas, una matriz eléctrica basada mayoritariamente en energía renovable, cadenas productivas con capacidad de expansión y una creciente demanda por soluciones que mejoren la eficiencia, la trazabilidad y el desempeño ambiental. Esta base abre oportunidades no solo en conservación y restauración de bosques, sino también en agricultura y ganadería, gestión de residuos, biogás, biochar, eficiencia energética, electrificación e innovación industrial.


A esta ventaja estructural se suma un marco nacional específico. La Ley N.º 7190/2023 y el Decreto N.º 3369/2025 establecieron bases para el registro, la supervisión y la comercialización de créditos de carbono, así como para fortalecer su trazabilidad y evitar la doble contabilidad. Paralelamente, Paraguay avanza en la operacionalización de instrumentos para su participación en los mecanismos del Artículo 6 del Acuerdo de París. Para el mercado, esta evolución es importante porque reduce incertidumbre regulatoria y permite preparar proyectos con una visión de largo plazo.

 


¿Qué convierte una iniciativa ambiental en un activo climático sólido?


Un crédito de carbono representa una tonelada de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e) reducida, evitada o removida de la atmósfera y emitida conforme a un estándar o mecanismo aplicable. Sin embargo, una acción ambiental positiva no genera créditos automáticamente. Para alcanzar esa condición debe demostrar, entre otros elementos:


  • Adicionalidad: que el resultado climático no habría ocurrido en el escenario habitual sin la intervención o el incentivo del proyecto.

  • Línea de base y cuantificación robustas: que las emisiones de referencia y los resultados se calculen mediante una metodología reconocida, datos consistentes y supuestos conservadores.

  • Monitoreo, reporte y verificación (MRV): que exista un sistema capaz de medir el desempeño a lo largo del tiempo y someterlo a validación y verificación independiente.

  • Permanencia y gestión de riesgos: especialmente en proyectos de remoción o uso del suelo, donde deben gestionarse posibles reversiones del carbono almacenado.

  • Trazabilidad e integridad: que los resultados tengan titularidad clara, se registren correctamente y no sean utilizados o contabilizados más de una vez.

  • Salvaguardas ambientales y sociales: que el proyecto proteja derechos, gestione impactos, promueva una distribución adecuada de beneficios y evite daños a comunidades, biodiversidad y ecosistemas.


Estos atributos determinan la credibilidad del proyecto, su acceso a compradores exigentes y su capacidad de atraer financiamiento. En un mercado que evoluciona hacia mayores requisitos de calidad, el valor ya no depende únicamente del volumen de toneladas: depende de la solidez de los datos, la gobernanza, la durabilidad del beneficio climático y los impactos positivos asociados.



Una cartera de oportunidades más amplia que el sector forestal


El potencial paraguayo debe abordarse como una cartera multisectorial. Entre las líneas con posibilidades de estructuración se encuentran:


Bosques y soluciones basadas en la naturaleza. Conservación de bosques nativos, reducción de emisiones por deforestación y degradación, restauración, reforestación y manejo mejorado. Además del carbono, estos proyectos pueden generar beneficios en biodiversidad, agua, resiliencia y desarrollo local.


Biochar y remociones durables. La pirólisis controlada de biomasa residual (por ejemplo, cascarilla de arroz u otros residuos agroindustriales y forestales trazables) puede transformar parte de su carbono en una forma estable y almacenable. Su certificación exige controlar el origen de la biomasa, el desempeño de la tecnología, las emisiones del ciclo de vida, la calidad del producto y su uso final.


Residuos, biogás y economía circular. La captura, quema o aprovechamiento energético del metano en rellenos sanitarios, efluentes y sistemas agropecuarios puede reducir gases de alto potencial de calentamiento. También existen oportunidades vinculadas con residuos orgánicos, valorización de materiales y mejoras en la gestión integral de residuos.


Agricultura y ganadería de bajas emisiones. Manejo de suelos y pasturas, sistemas silvopastoriles, gestión de estiércol, reducción de metano, prácticas arroceras mejoradas y otras medidas capaces de aumentar productividad y resiliencia, siempre que su impacto pueda medirse y atribuirse de manera confiable.


Energía, industria y movilidad. Eficiencia energética, sustitución de combustibles fósiles, electrificación, calor renovable, optimización de procesos y tecnologías limpias. La disponibilidad de electricidad renovable puede convertirse en una ventaja competitiva para descarbonizar cadenas de valor y desarrollar nuevos productos de menor intensidad de carbono.


Estas oportunidades no implican elegibilidad automática. Cada iniciativa debe analizarse según su línea de base, tecnología, escala, disponibilidad de datos, metodología aplicable, derechos sobre los resultados, costos de implementación y condiciones comerciales. La selección temprana de proyectos viables evita invertir recursos en iniciativas que luego no superen la validación técnica o regulatoria.

 


El rol de CMC: estructuración integral y conexión con el mercado


Carbon Market Coalition (CMC) acompaña la transformación de oportunidades climáticas en proyectos estructurados, verificables y comercialmente viables. El trabajo comienza antes de la certificación: identificamos el potencial real, evaluamos la disponibilidad y calidad de los datos, analizamos la metodología aplicable, estimamos resultados y costos, y definimos una hoja de ruta técnica y regulatoria.


Nuestro acompañamiento abarca estudios de prefactibilidad y factibilidad, diseño del proyecto, documentación técnica, sistemas de MRV, salvaguardas, procesos de validación y verificación, registro nacional e internacional, gestiones vinculadas al Artículo 6 cuando correspondan, estrategia de financiamiento y comercialización de créditos o resultados de mitigación.


El enfoque de nuestros proyectos soluciones basadas en la naturaleza y uso del suelo; proyectos de biochar a partir de biomasa residual; captura y aprovechamiento de biogás; gestión de residuos y economía circular; agricultura y ganadería de bajas emisiones; eficiencia energética, transición industrial y otras tecnologías con potencial de mitigación verificable. Esta mirada multisectorial permite seleccionar la solución más adecuada para cada empresa, territorio o activo productivo.


Además de la dimensión técnica, CMC articula a propietarios, empresas, desarrolladores tecnológicos, inversionistas, estándares, validadores y compradores. Esa coordinación es esencial para que el proyecto llegue al mercado con responsabilidades claras, riesgos gestionados y una propuesta de valor coherente.


El momento estratégico para participar


Paraguay tiene la oportunidad de posicionarse como una plataforma regional de inversión climática, pero ese posicionamiento dependerá de la calidad de los proyectos que logre desarrollar. Las organizaciones que hoy ordenan sus datos, evalúan tecnologías, identifican metodologías y estructuran alianzas estarán mejor preparadas para acceder a capital y responder a requisitos de mercado cada vez más exigentes. Con el sector público impulsando esta agenda, la pregunta ya no es si este mercado va a crecer, sino quiénes estarán posicionados cuando eso ocurra.


Un proyecto de carbono sólido no se mide únicamente por las toneladas que aspira a emitir. Se mide por su capacidad de demostrar resultados climáticos reales, generar beneficios duraderos en el territorio y ofrecer una estructura confiable para quienes aportan tecnología, conocimiento y capital.


En CMC transformamos el potencial climático de Paraguay en proyectos de alta integridad capaces de atraer inversión, generar resultados verificables y acceder a los mercados internacionales.


Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero, legal ni técnico para la emisión o compra de créditos de carbono.

Este blog post se basa en la publicación de Instagram: https://www.instagram.com/p/DbofWVIgGig/?igsh=MXJ4NDA2ZTV6ZGJrMg%3D%3D

 
 
 

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